C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais
encore



lunes, 28 de marzo de 2011

Hermosa Princesa


Un día conocí a una princesa, pero no como la de los antiguos tiempos con coronas y vestidos raros. Ella era una princesa actual esa de las que creen en príncipes y hadas.

Me invito a entrar en su mundo y a nunca dejar de soñar, a siempre que creer que mi príncipe azul estaba a la vuelta de la esquina esperándome con su corcel para sacarme de acá. Debo de decir que con el tiempo logre convertirme en una princesa más y juntas compartíamos varias cosas. Ya no se trataba solo de hadas y magia sino de cosas todavía más preciosas.

El mundo que me presentaba era uno en el cual alguna vez había estado, pero no estaba segura si era el lugar al que pertenecía realmente, necesitaba ese empujón que ella sola supo darme.

Teníamos la capacidad para inventar palabras y solo nosotras encontrarles un significado, hasta nuestros nombres de princesas eran raros. Pero todavía no se los voy a contar lo mejor viene al final.

Había días en que nos pasamos la tarde cantando e imaginando todo lo que nuestro mundo nos había presentado hacia un tiempo atrás, siempre que podíamos compartíamos cosas que a ambas nos unían. Como lo era la poesía por supuesto siempre relacionada con el amor y finales felices.

Cuando alguna de las dos se encontraba triste nos escuchábamos y buscábamos la forma que algo nos haga feliz. Siempre resultaba con un enorme abrazo. Aunque también ayudaban las locuras que esta preciosa princesa hacia, había momentos en que ni yo la entendía, pero era muy chistosa porque esa era su personalidad. Era una princesa única entre todos, con una capacidad para imaginar y creer que nadie la tenia ni la va a tener.

Sus ropas también eran únicas y exóticas, sabía como llamar la atención y hacerse notar. Pero siempre todo era de un buen modo, de un carácter capaz de luchar contra viento y marea si las cosas no andaban del todo bien.

Ella es y va a ser mi ejemplo a seguir, una mujer con todas las letras con un ideal y una fe imposible de romper. Luchadora, comprensiva, compañera, amiga, maestra y muchas cosas más. Era única y te hacia sentir con tanta paz cuando estabas a su lado que tenias ganar de detener el tiempo y escucharla hablar por siempre. Todo eso representabas y representas para mi “Prince Noelosky” como solía llamarte.

Es por eso que hoy quiero regalarte este cuento que como todos lo que hago no tiene final triste, porque no creo que tenga que tenerlo esta vez, ojala hubiese podido decirte muchas cosas que me quedaron dentro mío. Hoy solo las podes escuchar desde mi corazón.

Te voy a querer y recordar por siempre!!!

Tu “Prince Traposky”



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